Un simple fallo mecánico (la
mala conexión de un cable), pudo ser el causante de los excepcionales
resultados del experimento que, el pasado mes de septiembre, midió neutrinos más veloces que la luz. Investigadores del experimento Opera (el mismo que realizó las mediciones, en la imagen) anunciaron ayer por la noche que habían identificado dos posibles fallos que invalidaban el que pudo ser uno de los mayores descubrimientos de la Física de todos los tiempos.
Un
auténtico jarro de agua fría para todos los que creyeron que se había
abierto, de repente, una nueva rama de la Física. Y un lacónico "ya lo
decía yo" para los que, por el contrario, estaban razonablemente
convencidos de que detrás del experimento que detectó neutrinos super
veloces se ocultaba alguna clase de error.
Se buscó, primero, algún error de procedimiento, y varios equipos
sugirieron mejoras en la forma de realizar las mediciones. Dos meses
después del primer e impactante anuncio, los investigadores llevaron a
cabo un segundo experimento mejorado, pero los resultados volvieron a ser los mismos. Los neutrinos, aparentemente, seguían siendo más veloces que la luz.
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